
Hoy entendi que todas esas voces que nadaban en mi cabeza no eran simplemente la señal clinica de que estaba enloqueciendo, quiza todo se debio a detenerme en el dia seis, preguntarme a mi misma porque me encontraba en piloto automatico, porque habian sentimientos que ya no importaban, acaso yo ya no era la misma, acaso mi cuerpo albergaba a una persona completamente ajena a mi... o quiza solo era producto de que habia iniciado el invierno en mi vida.
Digo el invierno porque yo pienso que las personas tenemos etapas en nuestras vidas que se asemejan a las estaciones. Cuando descubrimos un sentimiento que nos hace felices, nuestro corazon empieza a entibiar y dar latidos que se asemejan al tibio candor primaveral, luego nos aferramos a ese sentimiento y lo llevamos con nosotros, lo cultivamos, y se vuelve mas intenso como el verano, y cuando sin precisar acaba, asi como el otoño se lleva las hojas de los arboles, el dolor se va llevando toda nuestra fe, y nos deshoja hasta convertirnos en solo un tronco seco, luego llega el invierno una etapa en la que por mas frio y viento y nieve que caiga, ya no hay mas hojas que tirar, porque hemos acorazado al corazon se encuentra recubierto por capas de madera seca, y quiza ahora ya nada importe, solo sobrevivir hasta que el frio pase, pero aun con todo y lo triste que puede ser acorazarse, lo bello de ser humanos es que asi como las plantas esconden bajo esas capas de madera sus raices, nuestras raices tampoco mueren, siguen vivas, porque debajo de esa madera muerta siempre habra un delgado tronco verde por madurar, que inevitablemnete volvera a disfrutar muchas primaveras, descansar en varios veranos y deshojarse junto con el otoño para volverse nuevamente fuertes en el invierno.
Y asi me siento yo, en el inicio del invierno en mi vida, tiempo para que las heridas sequen, tiempo en que habra que demostrar que la madera de la que estoy hecha no se humedece ni se pudre con la humedad ni con el frio, ya se dejaron atras las lamentaciones, no dejaste tiempo para mirar hacia atras, tampoco decidi hacerlo, quiza porque el otoño imprimio cada hoja caida en la memoria, y solo quedaron recuerdos vagos, de esa loca primavera que hoy hacen que inicie un muy frio invierno.