viernes, 27 de mayo de 2011

LA IMPERMANENCIA:


"Si sufrís no es porque las cosas sean impermanentes, es porque creéis que son permanentes. Cuando muere una flor no sufrís mucho porque comprendéis que las flores son impermanentes. Pero no podéis aceptar la impermanencia de vuestra amada, y sufrís profundamente cuando se va. Si examináis profundamente la impermanencia, haréis lo mejor posible por hacerla feliz ahora mismo. Comprendiendo la impermanencia os volvéis positivos, amorosos y sabios. La impermanencia es una buena noticia. Sin impermanencia nada sería posible. Con impermanencia toda puerta está abierta al cambio. En vez de lamentarse deberíamos decir: "¡Larga vida a la impermanencia!".

Por: Tich Nath Hanh
 
Esta frase me gusto y la quise compartir con ustedes, y también les va una explicación mas a fondo de lo que significa.
 
El cambio es inevitable y sin embargo podemos reaccionar frente al cambio de diferentes formas. Para algunos, el cambio puede ser aterrador, intimidante o triste. Para otros, el cambio puede ser excitante y alegre. Algunas veces aceptamos el cambio, otras veces nos resistimos a él.

La impermanencia es un tema central del Budismo. El Budismo nos enseña ecuanimidad en medio del cambio y cómo responder más sabiamente a la impermanencia. En las últimas palabras de Buda, “Todas las cosas condicionadas son transitorias. Esfuérzate con diligencia.”

La impermanencia es un tema central en muchas religiones, aunque a menudo está asociada con sufrimiento. En estos casos, se sugiere que el fin del sufrimiento se puede lograr elevándose por sobre el mundo de la temporalidad. Buda asumió de una forma diferente el sufrimiento al descubrir que el sufrimiento no es intrínseco al mundo de temporalidad sino que el sufrimiento ocurre cuando nos apegamos. Una vez dejamos de estar apegados y tratando de escapar de ese sino que es el mundo transitorio, el sufrimiento terminará.

En efecto, es posible hallar belleza y comodidad en un mundo de cambio, y encontrar nuestra liberación en medio de la impermanencia. Podemos minimizar el apego con darnos cuenta lo transitorias que son las cosas a las que nos apegamos. Luego podemos empezar a ver qué tan fútil es buscar una felicidad duradera en esas cosas que son transitorias, o podemos examinar más detenidamente las razones por las que nos apegamos.

Podemos entender la impermanencia en una de las tres formas. Primero, hay una forma obvia de ver la impermanencia. Vemos que todas las cosas cambian. Vemos enfermedad, vejez y muerte. Vemos el cambio de las estaciones y del clima, de la sociedad y nuestras emociones. Podemos aprender a relajarnos en una experiencia al darnos cuenta que es transitorio, o podemos dejar de resistirnos al cambio y darnos cuenta que es inevitable. Podemos aprender a tener compasión reconociendo que todos los seres están sujetos a la enfermedad, vejez y muerte. No obstante, este entendimiento de la inevitabilidad de la impermanencia no lleva necesariamente a creer en ella. Aunque podemos reconocer que otros mueren, puede que no creamos en nuestro propio final.

La segunda forma de entender la impermanencia es por medio de la comprensión, con la observación directa de la naturaleza de las cosas. El Budismo nos ayuda a abrirnos a este menos perceptible entendimiento de la impermanencia. Al practicar una profunda y concentrada circunspección, logramos ver dentro del momento a momento, ir y venir de todas las cosas. Empezamos a ver que todas las cosas, incluso esas cosas que parecen constantes, están en constante cambio. Con esta visión de temporalidad viene la comprensión que es fútil el aferrarse a algo ya que todas las cosas vienen y van en la existencia. Además, empezamos a ver que nos apegamos a ideas y conceptos en vez de cosas reales y experiencias. Por ejemplo, podemos pensar que nos apegamos al dinero cuando de hecho nos apegamos a nuestra idea de lo que el dinero nos traerá o hará por nosotros.




Quiza tener la conciencia de que todo en la vida es finito, nos pueda hacer sobrellevar problemas, dolores, penas, tristezas y sobretodo valorar mas el amor, las sonrisas, y  todo lo que nuestros maravillosos mundos encierran, por mas grises que puedan parecer.

Puede ser un debate prolongado por las miles de interpretaciones que podamos darle, pero la idea es recordarlo y sirva como un F5 en nuestras vidas,  que nos actualice y nos deje ver si estamos o no dejando ir los momentos valiosos por priorizar situaciones pasadas aferrandonos a ellas inconcientemente y si estamos viviendo nuestras vidas o simplemente la estamos dejando correr sin rumbo al igual que dejamos correr lágrimas por nuestros rostros.
 
Buen fin de semana, y nada, que VIVA LA IMPERMANECIA, LARGA VIDA!!!






lunes, 9 de mayo de 2011

OJOS LINDOS...

Martes 8.02 de la mañana, ojeras de mapache, cabello húmedo, cero maquillaje, vestido negro pantys con diseño, unas balerinas descansadas un saco en la mano, una caminata apurada y sobre todo una mirada picara y desviada, los recuerdos de la noche anterior me habían dejado alucinada, era consiente que no había sido la mejor noche de mi vida, pero la forma en la que se fueron dando las cosas la hicieron extrañamente divertida.

Todo comenzó como la típica mañana de un día feriado, levantarme mas tarde de lo usual, una ducha prolongada y ropa muy cómoda, decidí salir de compras para aprovechar el día y no pude evitar la tentación de pasar a tomarme un café con una deliciosa ciabatta con pastrami, debo reconocer que soy adicta a la comida chatarra, y sobre todo a los sanguches y cafés del Dunkin Donnuts, me senté frente al mamparon de la tienda que esta en plaza San Miguel, me gusta comer leyendo y de vez en cuando echando un vistazo a la gente que pasa, me encontraba muy entretenida con la ultima edición de Cosas, cuando por inercia levante la cabeza y de pronto una mirada se cruzo con la mía, quede sin parpadear por unos segundos mientras que unos ojos lindos y una sonrisita cómplice me observaban, baje la cabeza con disimulo y de reojo veía como desayunaba, dentro de mi pensé fugazmente que hombre para lindo, pero rápidamente se esfumo de mi mente la idea y sin darle mayor importancia seguí con mi itinerario del día, cuando de pronto sonó mi teléfono, era mi ultimadamente no tan querido amigo Alberto Aponte, como siempre con sus bromas y una de sus propuestas divertidas pero no tan apropiadas, invente una falsa interferencia y colgué, continuaba con mis compras cuando pasando por una tienda de lencería no se que fuerza extraña se apodero de mi que no pude evitar el entrar y salir de esa tienda con una nueva adquisición, un encaje blanco muy sexy.

Sorprendida por mi reacción y las compras concluidas, la hora de la merienda había llegado, me senté a tomar un jugo con unos champiñones en salsa blanca y mientras comía una idea rondaba dentro de mi, pensando cuando era la última vez que me había atrevido a hacer una locura, hace cuanto tiempo no me arriesgaba a caminar por lo desconocido por unas horas de pasión, quería estrenar mi nueva adquisición y el libido estaba en ascendente, sin pensarlo mucho decidí aceptar la oferta de Alberto, lo llame, se sorprendió que aceptara, creo que nunca se imagino que alguna vez le diría que si, de inmediato acordamos la hora del encuentro.

Regrese a casa me vestí para la ocasión y sin sentir el transcurrir del tiempo ya estaba en su camioneta y nos dirigíamos al lugar señalado, en el camino el iba muy emocionado y casi incontrolable con sus manos, subimos al cuarto y cuando pensaba que iba a ser un encuentro salvaje y totalmente desenfadado, me di con la terrible sorpresa que Alberto Aponte es un total fracaso, trate de alentarlo para revertir la situación pero no sirvió de nada, por ahí alguna amiga me advirtió del peligro de un cuarentón estresado ojala lo recuerde para la próxima, pasaron dos horas y decidimos desistir, mientras se duchaba encendí un cigarrillo y pensé porque yo debía privarme de pasar un buen momento, total podía invitarlo a retirarse y quedarme sola disfrutando de la privacidad que puede darte un cuarto de hotel y hechar a volar mi imaginación, hacer que la noche tuviera un fin menos atros.

Después unos minutos convenciendolo que se fuera, rápidamente me vestí y decidí bajar al bar por un rico trago, ya tenía planeada las siguientes dos horas, un trago relajante un baño de jacuzzi y dar rienda a la imaginación, cuando la casualidad volvió a llamar, se abrió la puerta del ascensor, y el dueño de los ojos lindos y de la sonrisa picara estaba justo frente a mi, automaticamente lo recordé, entre al ascensor medio confundida, y me quede inmóvil, completamente congelada, el rompió el silencio incomodo justo cuando estábamos llegando al primer piso diciendo:
Ojos lindos: Que tal estuvo tu café?
haciendome la distraida contesté:
Eli:  Disculpa?
Ojos lindos: si que tal estuvo tu café...
Eli: Te conozco? pregunte haciendome la desentendida, como si nunca lo hubiera visto, obvio que lo recordaba, era imposible olvidar esa mirada tan sexy y pícara...
Ojos lindos: Disculpa, me pareció que eras la linda chica que vi  hoy en el Centro Comercial, estabas en el Dunkin Donnuts...
Eli: Haciendome la desentendida, le dije ah hola, (pero automaticamente pensé que haces estúpida reacciona averigua que hace ahí y conocelo), estas hospedado aca,
Ojos lindos: Sí, estoy de viaje de trabajo, hace unas semanas,
Continuo contándome su historia, baje la guardia y le pedí que me acompañe al bar, seguimos conversando, tomamos unas cuantas copas y era obvio que la atracción volaba por encima de nuestras cabezas, hasta que mire la hora se hacía tarde era momento de hacer una locura o salir disparada como cenicienta, así que pensé si esta noche me había dado el salvoconducto para portarme mal, debía de aprovecharlo.

Utilice la vieja táctica de:  Me olvide de algo en mi habitación, automaticamente me pregunto:
Ojos lindos: Te acompaño?
Eli: No esperame aquí...
No podía quedar como una zorra total, aunque en mi interior pensaba que eso no importaba, si lo que quería hacer esa noche era liberarme de todo prejuicio y pasarla super bien...

Practicamente corrí a mi habitación busque los cigarros me lave los dientes y empecé a arreglarme un poco, tomando valor para bajar y estamparle un beso que abriera paso a lo que el destino tuviera preparado para mi, de pronto tocaron la puerta lo primero que pensé es que Alberto había decidido regresar, en el acto cogí mi cartera, la llave el control y dispuesta a simular que me estaba llendo para alejarlo y safarme de el como pudiera, abrí la puerta y grande fue mi sorpresa que lo que enocntre fueron los ojos lindos y me dijo:
Ojos lindos: Disculpa pensé que te escaparías, y no quise arriesgarme, disculpame por seguirte,
del asombro no pude atinar a nada y se me cayo todo loq ue tenía en la mano, nos agachamos para recoger las cosas, abrí la puerta para que me ayudara a dejarlas volvimos a cruzar miradas, definitivamente su pose de sinverguenza y desfachatada me exito demasiado, no pude ni quería resitirme, fue un encuentro apasionado y muy desinhibido, si me pedirian calificarlo podria decir que estuvo por encima del promedio, en realidad esos ojos lindos, las copas, y la adrenalina hicieron una explosión orgasmica alucinante, luego descansamos fui al baño y cuando regresé se había quedado dormido, aproveche rápidamente me cambie recogí mis cosas y le deje una nota en la recepción que decía, salvaste mi noche ojos lindos...

Ya en casa, con mi pijama de oso encima, y sin pensarlo me quede dormida como hacia mucho tiempo no lo hacía, total y completamente rendida.