Martes 8.02 de la mañana, ojeras de mapache, cabello húmedo, cero maquillaje, vestido negro pantys con diseño, unas balerinas descansadas un saco en la mano, una caminata apurada y sobre todo una mirada picara y desviada, los recuerdos de la noche anterior me habían dejado alucinada, era consiente que no había sido la mejor noche de mi vida, pero la forma en la que se fueron dando las cosas la hicieron extrañamente divertida.
Todo comenzó como la típica mañana de un día feriado, levantarme mas tarde de lo usual, una ducha prolongada y ropa muy cómoda, decidí salir de compras para aprovechar el día y no pude evitar la tentación de pasar a tomarme un café con una deliciosa ciabatta con pastrami, debo reconocer que soy adicta a la comida chatarra, y sobre todo a los sanguches y cafés del Dunkin Donnuts, me senté frente al mamparon de la tienda que esta en plaza San Miguel, me gusta comer leyendo y de vez en cuando echando un vistazo a la gente que pasa, me encontraba muy entretenida con la ultima edición de Cosas, cuando por inercia levante la cabeza y de pronto una mirada se cruzo con la mía, quede sin parpadear por unos segundos mientras que unos ojos lindos y una sonrisita cómplice me observaban, baje la cabeza con disimulo y de reojo veía como desayunaba, dentro de mi pensé fugazmente que hombre para lindo, pero rápidamente se esfumo de mi mente la idea y sin darle mayor importancia seguí con mi itinerario del día, cuando de pronto sonó mi teléfono, era mi ultimadamente no tan querido amigo Alberto Aponte, como siempre con sus bromas y una de sus propuestas divertidas pero no tan apropiadas, invente una falsa interferencia y colgué, continuaba con mis compras cuando pasando por una tienda de lencería no se que fuerza extraña se apodero de mi que no pude evitar el entrar y salir de esa tienda con una nueva adquisición, un encaje blanco muy sexy.
Sorprendida por mi reacción y las compras concluidas, la hora de la merienda había llegado, me senté a tomar un jugo con unos champiñones en salsa blanca y mientras comía una idea rondaba dentro de mi, pensando cuando era la última vez que me había atrevido a hacer una locura, hace cuanto tiempo no me arriesgaba a caminar por lo desconocido por unas horas de pasión, quería estrenar mi nueva adquisición y el libido estaba en ascendente, sin pensarlo mucho decidí aceptar la oferta de Alberto, lo llame, se sorprendió que aceptara, creo que nunca se imagino que alguna vez le diría que si, de inmediato acordamos la hora del encuentro.
Regrese a casa me vestí para la ocasión y sin sentir el transcurrir del tiempo ya estaba en su camioneta y nos dirigíamos al lugar señalado, en el camino el iba muy emocionado y casi incontrolable con sus manos, subimos al cuarto y cuando pensaba que iba a ser un encuentro salvaje y totalmente desenfadado, me di con la terrible sorpresa que Alberto Aponte es un total fracaso, trate de alentarlo para revertir la situación pero no sirvió de nada, por ahí alguna amiga me advirtió del peligro de un cuarentón estresado ojala lo recuerde para la próxima, pasaron dos horas y decidimos desistir, mientras se duchaba encendí un cigarrillo y pensé porque yo debía privarme de pasar un buen momento, total podía invitarlo a retirarse y quedarme sola disfrutando de la privacidad que puede darte un cuarto de hotel y hechar a volar mi imaginación, hacer que la noche tuviera un fin menos atros.
Después unos minutos convenciendolo que se fuera, rápidamente me vestí y decidí bajar al bar por un rico trago, ya tenía planeada las siguientes dos horas, un trago relajante un baño de jacuzzi y dar rienda a la imaginación, cuando la casualidad volvió a llamar, se abrió la puerta del ascensor, y el dueño de los ojos lindos y de la sonrisa picara estaba justo frente a mi, automaticamente lo recordé, entre al ascensor medio confundida, y me quede inmóvil, completamente congelada, el rompió el silencio incomodo justo cuando estábamos llegando al primer piso diciendo:
Ojos lindos: Que tal estuvo tu café?
haciendome la distraida contesté:
Eli: Disculpa?
Ojos lindos: si que tal estuvo tu café...
Eli: Te conozco? pregunte haciendome la desentendida, como si nunca lo hubiera visto, obvio que lo recordaba, era imposible olvidar esa mirada tan sexy y pícara...
Ojos lindos: Disculpa, me pareció que eras la linda chica que vi hoy en el Centro Comercial, estabas en el Dunkin Donnuts...
Eli: Haciendome la desentendida, le dije ah hola, (pero automaticamente pensé que haces estúpida reacciona averigua que hace ahí y conocelo), estas hospedado aca,
Ojos lindos: Sí, estoy de viaje de trabajo, hace unas semanas,
Continuo contándome su historia, baje la guardia y le pedí que me acompañe al bar, seguimos conversando, tomamos unas cuantas copas y era obvio que la atracción volaba por encima de nuestras cabezas, hasta que mire la hora se hacía tarde era momento de hacer una locura o salir disparada como cenicienta, así que pensé si esta noche me había dado el salvoconducto para portarme mal, debía de aprovecharlo.
Utilice la vieja táctica de: Me olvide de algo en mi habitación, automaticamente me pregunto:
Ojos lindos: Te acompaño?
Eli: No esperame aquí...
No podía quedar como una zorra total, aunque en mi interior pensaba que eso no importaba, si lo que quería hacer esa noche era liberarme de todo prejuicio y pasarla super bien...
Practicamente corrí a mi habitación busque los cigarros me lave los dientes y empecé a arreglarme un poco, tomando valor para bajar y estamparle un beso que abriera paso a lo que el destino tuviera preparado para mi, de pronto tocaron la puerta lo primero que pensé es que Alberto había decidido regresar, en el acto cogí mi cartera, la llave el control y dispuesta a simular que me estaba llendo para alejarlo y safarme de el como pudiera, abrí la puerta y grande fue mi sorpresa que lo que enocntre fueron los ojos lindos y me dijo:
Ojos lindos: Disculpa pensé que te escaparías, y no quise arriesgarme, disculpame por seguirte,
del asombro no pude atinar a nada y se me cayo todo loq ue tenía en la mano, nos agachamos para recoger las cosas, abrí la puerta para que me ayudara a dejarlas volvimos a cruzar miradas, definitivamente su pose de sinverguenza y desfachatada me exito demasiado, no pude ni quería resitirme, fue un encuentro apasionado y muy desinhibido, si me pedirian calificarlo podria decir que estuvo por encima del promedio, en realidad esos ojos lindos, las copas, y la adrenalina hicieron una explosión orgasmica alucinante, luego descansamos fui al baño y cuando regresé se había quedado dormido, aproveche rápidamente me cambie recogí mis cosas y le deje una nota en la recepción que decía, salvaste mi noche ojos lindos...
Ya en casa, con mi pijama de oso encima, y sin pensarlo me quede dormida como hacia mucho tiempo no lo hacía, total y completamente rendida.
Todo comenzó como la típica mañana de un día feriado, levantarme mas tarde de lo usual, una ducha prolongada y ropa muy cómoda, decidí salir de compras para aprovechar el día y no pude evitar la tentación de pasar a tomarme un café con una deliciosa ciabatta con pastrami, debo reconocer que soy adicta a la comida chatarra, y sobre todo a los sanguches y cafés del Dunkin Donnuts, me senté frente al mamparon de la tienda que esta en plaza San Miguel, me gusta comer leyendo y de vez en cuando echando un vistazo a la gente que pasa, me encontraba muy entretenida con la ultima edición de Cosas, cuando por inercia levante la cabeza y de pronto una mirada se cruzo con la mía, quede sin parpadear por unos segundos mientras que unos ojos lindos y una sonrisita cómplice me observaban, baje la cabeza con disimulo y de reojo veía como desayunaba, dentro de mi pensé fugazmente que hombre para lindo, pero rápidamente se esfumo de mi mente la idea y sin darle mayor importancia seguí con mi itinerario del día, cuando de pronto sonó mi teléfono, era mi ultimadamente no tan querido amigo Alberto Aponte, como siempre con sus bromas y una de sus propuestas divertidas pero no tan apropiadas, invente una falsa interferencia y colgué, continuaba con mis compras cuando pasando por una tienda de lencería no se que fuerza extraña se apodero de mi que no pude evitar el entrar y salir de esa tienda con una nueva adquisición, un encaje blanco muy sexy.
Sorprendida por mi reacción y las compras concluidas, la hora de la merienda había llegado, me senté a tomar un jugo con unos champiñones en salsa blanca y mientras comía una idea rondaba dentro de mi, pensando cuando era la última vez que me había atrevido a hacer una locura, hace cuanto tiempo no me arriesgaba a caminar por lo desconocido por unas horas de pasión, quería estrenar mi nueva adquisición y el libido estaba en ascendente, sin pensarlo mucho decidí aceptar la oferta de Alberto, lo llame, se sorprendió que aceptara, creo que nunca se imagino que alguna vez le diría que si, de inmediato acordamos la hora del encuentro.
Regrese a casa me vestí para la ocasión y sin sentir el transcurrir del tiempo ya estaba en su camioneta y nos dirigíamos al lugar señalado, en el camino el iba muy emocionado y casi incontrolable con sus manos, subimos al cuarto y cuando pensaba que iba a ser un encuentro salvaje y totalmente desenfadado, me di con la terrible sorpresa que Alberto Aponte es un total fracaso, trate de alentarlo para revertir la situación pero no sirvió de nada, por ahí alguna amiga me advirtió del peligro de un cuarentón estresado ojala lo recuerde para la próxima, pasaron dos horas y decidimos desistir, mientras se duchaba encendí un cigarrillo y pensé porque yo debía privarme de pasar un buen momento, total podía invitarlo a retirarse y quedarme sola disfrutando de la privacidad que puede darte un cuarto de hotel y hechar a volar mi imaginación, hacer que la noche tuviera un fin menos atros.
Después unos minutos convenciendolo que se fuera, rápidamente me vestí y decidí bajar al bar por un rico trago, ya tenía planeada las siguientes dos horas, un trago relajante un baño de jacuzzi y dar rienda a la imaginación, cuando la casualidad volvió a llamar, se abrió la puerta del ascensor, y el dueño de los ojos lindos y de la sonrisa picara estaba justo frente a mi, automaticamente lo recordé, entre al ascensor medio confundida, y me quede inmóvil, completamente congelada, el rompió el silencio incomodo justo cuando estábamos llegando al primer piso diciendo:
Ojos lindos: Que tal estuvo tu café?
haciendome la distraida contesté:
Eli: Disculpa?
Ojos lindos: si que tal estuvo tu café...
Eli: Te conozco? pregunte haciendome la desentendida, como si nunca lo hubiera visto, obvio que lo recordaba, era imposible olvidar esa mirada tan sexy y pícara...
Ojos lindos: Disculpa, me pareció que eras la linda chica que vi hoy en el Centro Comercial, estabas en el Dunkin Donnuts...
Eli: Haciendome la desentendida, le dije ah hola, (pero automaticamente pensé que haces estúpida reacciona averigua que hace ahí y conocelo), estas hospedado aca,
Ojos lindos: Sí, estoy de viaje de trabajo, hace unas semanas,
Continuo contándome su historia, baje la guardia y le pedí que me acompañe al bar, seguimos conversando, tomamos unas cuantas copas y era obvio que la atracción volaba por encima de nuestras cabezas, hasta que mire la hora se hacía tarde era momento de hacer una locura o salir disparada como cenicienta, así que pensé si esta noche me había dado el salvoconducto para portarme mal, debía de aprovecharlo.
Utilice la vieja táctica de: Me olvide de algo en mi habitación, automaticamente me pregunto:
Ojos lindos: Te acompaño?
Eli: No esperame aquí...
No podía quedar como una zorra total, aunque en mi interior pensaba que eso no importaba, si lo que quería hacer esa noche era liberarme de todo prejuicio y pasarla super bien...
Practicamente corrí a mi habitación busque los cigarros me lave los dientes y empecé a arreglarme un poco, tomando valor para bajar y estamparle un beso que abriera paso a lo que el destino tuviera preparado para mi, de pronto tocaron la puerta lo primero que pensé es que Alberto había decidido regresar, en el acto cogí mi cartera, la llave el control y dispuesta a simular que me estaba llendo para alejarlo y safarme de el como pudiera, abrí la puerta y grande fue mi sorpresa que lo que enocntre fueron los ojos lindos y me dijo:
Ojos lindos: Disculpa pensé que te escaparías, y no quise arriesgarme, disculpame por seguirte,
del asombro no pude atinar a nada y se me cayo todo loq ue tenía en la mano, nos agachamos para recoger las cosas, abrí la puerta para que me ayudara a dejarlas volvimos a cruzar miradas, definitivamente su pose de sinverguenza y desfachatada me exito demasiado, no pude ni quería resitirme, fue un encuentro apasionado y muy desinhibido, si me pedirian calificarlo podria decir que estuvo por encima del promedio, en realidad esos ojos lindos, las copas, y la adrenalina hicieron una explosión orgasmica alucinante, luego descansamos fui al baño y cuando regresé se había quedado dormido, aproveche rápidamente me cambie recogí mis cosas y le deje una nota en la recepción que decía, salvaste mi noche ojos lindos...
Ya en casa, con mi pijama de oso encima, y sin pensarlo me quede dormida como hacia mucho tiempo no lo hacía, total y completamente rendida.

bueno dejame decirte que me enamore de tu forma de escribir, el orden las ideas y la historia que te llama por una segunda parte para tus historias en verdad me encanta desde ya me hice tu seguidor y tambien te dejo mi blogger http://sirpercivalcamelot.blogspot.com/
ResponderEliminarquizas podamos compartir algunas ideas
atte.
Sir Percival Camelot 1584
gracias eres muy amable...
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